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¿Quién soy yo en este nuevo ciclo?

Cuando un nuevo año empieza siento la fuerza del nuevo ciclo que inicia el movimiento. Parece que justo en ese momento me es fácil unirme a la potencia del cambio y empezar a formular nuevos propósitos para mi futura felicidad.
Todos queremos ser más felices, mejores personas, más amados y amorosos… Yo quiero lo mejor para mì , pero ¿quien soy yo?
“¿Quién soy yo para mí?”

Quizá mi vecino, mi madre, mi amiga de hace 30 años o de hace 30 días sabe quién soy yo de forma rápida y esquemática, pero… ¿y yo?
¿Sé quién soy yo para mí?
¿Soy la que se siente genial en los días fantásticos (siiiii, ¡¡esa me mola!!) o la enfurruñada de los días grises (hmmm ya no tanto)?
¿Soy la que se despierta por la mañana con energía o la de las noches en vela? ¿Soy la de los lunes, la de los viernes, o quizá la de los domingos?

“¿Quién- soy- yo?”

¿Soy la que se deja guiar por sus sueños o la que solo ve obstáculos en el camino hacia la meta?

“¿Quién- soy- yo?”

A veces me parece mucho más fácil que el otro, cualquiera que sea el otro, sepa quién soy yo.
El otro, desde su perspectiva sencilla es capaz de verme como esa persona de carácter tal, con una dedicación cual y que siempre hace tal cosa de forma automática, como bajar al perro a las 7 de la mañana….pero, ¿quién soy yo para mí?
Quizá desde la perspectiva de ese otro es más claro. Quizá soy la que cae bien, la que cae fatal, la que es admirada, criticada, envidiada, la que ni fu ni fa…
Una de las formas de verlo que más me gustan y me ayudan para salir de esta encrucijada es el pensamiento de que soy el resultado de todas mis acciones del pasado.

Todo lo que hice ayer, antes de ayer, el mes, el año o la década pasada es lo que me ha hecho tal y como soy a día de hoy.
Verlo de esta forma me quita de un plumazo la tentación de encontrar un culpable (da igual el que sea porque siempre aparece uno si lo busco 😉  ) causante de todos mis quebraderos de cabeza.

Quizá frente a lo que fui en el pasado lo más inteligente que puedo hacer es aceptar lo que no me gustó y agradecer lo que sí. Pero hoy es diferente. Hoy, con esa mujer que no sé muy bien quién es, puedo ser lo que quiera porque lo que siembre hoy será lo que yo misma sea mañana.
Y esta forma de afrontar mi camino me da un poder que de otra manera no obtengo, porque el cómo me vaya en este nuevo ciclo, en este 2019, solamente depende de mí. Tan solo depende de mí y mis acciones. 

Queda entonces lo más sencillo para enfocarme a este 2019 feliz: definir mis propósitos. Esas pequeñas o grandes auto-promesas que me tiran de la oreja si me desvío.
Voy a empezar a pensarlos porque los del año pasado en gran parte se han cumplido.
Después de mucho pensar en la pregunta del principio de este post y aburrirme pensando, me he quedado en silencio por un rato y, como de la nada, ha aparecido una ráfaga de lucidez. 

“¿Quien soy yo para mí?”

Mi respuesta-ráfaga ha sido: …”soy todas y ninguna”.

Feliz nuevo ciclo

Sirena G. Frutos

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