¿Es necesario aprender a ser padres/madres?
Wood Family Portrait

 ¿Es necesario aprender a ser padres/madres?

   Esta suele ser una pregunta frecuente entre personas adultas que ya somos padres y madres.

En realidad no sería necesario que aprendiéramos a relacionarnos con los niños de ninguna forma especial, a entender su lenguaje emocional , a sostenerlos y aportarles lo que realmente necesitan…etc, si nuestro punto de partida fuera equilibrado y el entorno/sociedad acompañara en vez de dificultar.

Los adultos, padres-madres, nos encontramos inmersos en una constante actividad mental de la que no sabemos salir, una lucha constante contra el reloj y las obligaciones. 

Normalmente no somos capaces de parar y “escucharnos”. Hemos olvidado (en la mayoría de los casos) las otras realidades de nuestra personacuerpo, emociones…por no decir el espíritu, el alma o los sueños.

Somos algo más que una mente que piensa sin descanso.

¿Te has parado hoy a escuchar tu cuerpo? ¿Está tenso ya unos días? ¿Quizá esta tratando de comunicarte que necesita descanso y mimo? ¿Buscas ayuda cuando ya estás muy “pasado de vueltas”?

¿Te has parado a escuchar tus emociones o pasas de largo porque “eso no es tan importante”? ¿Explotas emocionalmente cuando ya no puedes más, o por el contrario eres capaz de observarte un poco antes de que ocurra?

Casualmente, los bebés y niños  viven en una dimensión completamente diferente a la nuestra. Viven en una realidad atemporal, y su lenguaje es eminentemente emocional y sensorial.

Nuestro hija, nuestro hijo  percibe todo lo emocional y sensorial que ocurre en su entorno.

A diferencia de nosotros no está tan dominado por la mente y los pensamientos. 

En líneas generales, conforme vaya creciendo, irá ganando protagonismo en su persona la mente, y perderá la hipersensibilidad que disfruta ahora.

La dificultad viene dada por ésos diferentes lenguajes irreconciliables; los papás-mamás queremos que los niños entiendan YA lo que el tiempo significa, que se adapten a nuestro único idioma…el mental, que no molesten ni demanden nuestra atención en momentos “inoportunos”, que entiendan conceptos antes de lo que les corresponde por edad….

Nuestro hija o hijo acabará entendiendo y adaptándose al mundo adulto,  pero con tiempo. Es un proceso muy lento que los niños van aprendiendo con el paso de los años (ni uno, ni dos, ni tres) y es importante que sepamos como adultos respetar ese tiempo de maduración valorando la maravilla que mientras tanto nos ofrecen.

Gran parte de las rabietas, discusiones y problemas con nuestros pequeños tienen su origen en este choque de lenguajes.

Este desfase entre el mundo adulto y el infantil es, desde mi punto de vista,  una de las razones más importantes para que como adultos busquemos apoyo en forma de grupos, formaciones, talleres que nos acerquen a la realidad del niño….incluso a nuestro propio niño interior.

Somos nosotros, como adultos, los que tenemos madurez suficiente para buscar apoyo cuando lo necesitamos. Los niños bien están con ser y disfrutar de ser niños.

Si buscamos opciones que nos ayuden a salvar este desfase “linguístico” con los peques nos podremos entender mejor como personas a nosotros mismos, y desde ahí podremos acercarnos más a ellos. El resultado de este acercamiento siempre es un mayor caudal de amor en la familia. 

Sirena G. Frutos

 

 





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